martes, 14 de septiembre de 2010

BENEDETTI

     Mario Orlando Hardi Hamlet Breno Benedetti Farrugia, mucho se puede decir de este gran nombre pero más aún se puede decir del gran hombre que lo llevó, y es tanto lo que se puede decir de él porque fue mucho lo que nos dijo él, sobre las más variadas cosas, de lo más palpable a lo más abstracto, pero de una única forma, con elegancia y sentimiento.

     Este uruguayo hace poco más de un año dejó este mundo no sin antes obsequiarnos con algunas de las más bellas composiciones literarias, pero para irse tenía que haber llegado y así fue un día como hoy hace 90 años, y así lo recuerdo, con su poesía que tanto disfrute me ha dado desde la primera vez que lo leí.

 

Informe sobre caricias


La caricia es un lenguaje
si tus caricias me hablan
no quisiera que se callen

La caricia no es la copia
de otra caricia lejana
es una nueva versión
casi siempre mejorada

Es la fiesta de la piel
la caricia mientras dura
y cuando se aleja deja
sin amparo a la lujuria

Las caricias de los sueños
que son prodigio y encanto
adolecen de un defecto
no tiene tacto

Como aventura y enigma
la caricia empieza antes
de convertirse en caricia

Es claro que lo mejor
no es la caricia en sí misma
sino su continuación

miércoles, 1 de septiembre de 2010

300 días

Todo es relativo, se suele decir; el tiempo vuela, nos gusta comentar; todo lo que un día empieza tiene que acabar...tarde o temprano, pensamos; y digo yo, esto es temprano, vamos, que me ha sabido a poco.

Son 300 días muchos? Pocos? Acaso son demasiados? No lo sé, sólo atino a aseverar que todo es relativo; para la víctima de un secuestro, por ejemplo, cada segundo puede parecer un siglo. Y estos diez meses han sido demasiados lejos de gente muy querida, muchos para adquirir nuevas experiencias, bastantes para entablar relaciones entrañables y muy pocos para darme por satisfecha...condición humana inconformista, ¡Qué se le va a hacer!

erasmus genova

 

La gente no cambia, es verdad, sé que sigo siendo yo, al menos en esencia, pero un yo 300 días más rica; porque estos 300 días no son 300 días que han 'pasado' o 300 días que 'se han ido', son los 300 días de una vida, son toda una vida vivida, una vida-apéndic e que me ha enriquecido.

Sí, lo sospechaba desde el principio, de hecho fueron grandes expectativas las que motivaron mi decisión de emprender la experiencia Erasmus, sobre todo académicas, pero han sido otros aspectos los que más me gratifican. No estoy hablando de la adquisición de un italiano fluido, que por cierto no está nada mal, oiga.

¿Cuántos se han preguntado alguna vez cómo serían si su vida fuese distinta? Pues siendo coherente con mi discurso he de decirles que serían iguales, al menos en esncia, repito, pero seguramente revelarían rasgos de su personalidad distintos, ya lo decía Ortega y Gasset, "Yo soy yo y mis circunstancias". ¿Quién no se ha sorprendido a sí mismo reaccionando de una manera jamás imaginada a situaciones insospechadas,o incluso a situaciones previstas mentalmente en más de una ocasión? Es la experiencia la que nos desvela quienes somos; sí, las viscisitudes del camino nos moldean, pero nosotros marcamos la trayectoria y dejamos nuestra huella personalizada en el mismo. Todo este parafraseo es sólo para deciros lo de "Es que tienes que vivirlo"

lunes, 19 de julio de 2010

Tolerancia en un mundo diverso

Cuando era pequeña solía tener miedo a muchas cosas que hoy acepto con naturalidad; me daban miedo los perros que tanto me gustan ahora, por poner un ejemplo; pero, me daban miedo además ciertas personas, unas por sensaciones que despertaban, simplemente por sus gestos, su tono de voz, la forma en que me miraban; otras en cambio me asustaban por el sólo hecho de ser distintas de mí y de la gente que habitualmente me rodeaba, eran gente de otra raza, que se vestía y hablaba en modo 'extraño', que tenían un comportamiento que provocaba murmuraciones a su paso.


Miles de kilómetros, y otros tantos de caras después, he superado muchos miedos, y continúo en la lucha por superar otros tantos, y el principio que impulsa esa lucha es la firme convicción de que todos esos miedos estaban alimentados de ignorancia y de pobreza de espíritu (no se como traducir esta expresión en 'no creyente', disculpad).

Es comprensible tener miedo a lo distinto, a lo nuevo, a lo extraño, lo que no se entiende es la obstinación de ciertas personas que se niegan a ver la realidad de nuestro mundo, un mundo diverso y dinámico, colorido, lleno de vida, y que como todo organismo vivo debe desarrollarse, y el desarrollo implica cambios.

Por otro lado también apoyo, en cierta manera, la defensa de lo tradicional; en parte por nostálgica, y en parte por prudente; a pesar de mi juventud, en más de una ocasión, me he encontrado añorando 'viejos tiempos' o lamentándome de que las cosas no sean lo que eran, y es que como dice Mafalda, 'Este mundo moderno tiene más de moderno que de mundo'.

Mientras unos luchan por el conservadurismo, a otros tantos, jactándose de progresistas, poco les falta para intentar hacer girar el planeta a la izquierda (en sentido literal); se olvidan de que muchas cosas, que no todas, se han hecho así durante tanto tiempo por una razón válida; se olvidan de que a pesar de que sea necesario un cambio, este lleva tiempo; y se olvidan de que en un mundo diverso, lo que ellos ven lógico, a otros les parecerá disparatado.
Existen grandes valores en nuestra sociedad, y uno de mis favoritos es la tolerancia; no es por presumir, pero suelo tomar buenas decisiones, y creo que elegir este valor como estandarte es una de ellas. Nos encanta pedir, queremos que nos comprendan, que nos respeten, que nos valoren; y digo yo, con perdón de quienes los odian, que vivan los tópicos! porque hay uno que me viene al pelo: Hay que dar para recibir. Somos diferentes, todos y cada uno, y queremos que se nos respete, e incluso que se nos quiera tal y como somos, pues lo dicho, aprendamos a respetar y apreciar a los demás, más aun cuando son distintos de nosotros, porque esa variedad nos enriquece.

viernes, 23 de abril de 2010

El cambio que necesitábamos. Enhorabuena compañeros!!

Cursé mis estudios a partir del 1º básico, hasta 3º de bachillerato en un colegio religioso, de monjas para ser más exactos. Una institución de ese tipo estaba caracterizada por la uniformidad, y no me refiero a el conjunto verde y beige que debíamos lucir todas las alumnas por reglamento, su intento de alienación iba más allá.

No me quejo, recibí una educación en valores que llevo muy arraigada y que agradezco, pero que se asentó en mí gracias a que esa educación fue enriquecida en casa, donde mis padres se preocuparon de matizarla hasta hacerla mía, llegando a formarme principios más allá de las normas y convenciones sociales, muy por encima de los protocolos, y por supuesto, sin miramientos a los juicios y prejuicios de aquellos que desde fuera sólo advierten rebeldía en lo que es sólo una manifestación de mi personalidad, que no es menos correcta o menos aceptable por no ceñirse al 100% de las imposiciones ideológicas de mi institución.

Durante trece años todo se basó en ver-oír-callar, no porque no tuviera nada que decir al respecto de lo que se me decía y mostraba, sino por una forma de ejercicio de tolerancia, y también de paciencia, ansiaba el día en que llegara a la universidad, una nueva etapa de mi vida y de mi instrucción donde esperaba encontrar la diversidad ideológica y la apertura mental de la que se me privó durante mi educación primaria y secundaria. Habéis oído eso de “a veces las cosas no son lo que te esperas”, pues eso, más vale no hacerse ilusiones precipitadamente, esa es una de las primeras cosas que aprendí al entrar en la universidad, a la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales de la UCO más precisamente.

En mi querida facultad existía una cierta dictadura hegemonía, un grupo de jóvenes se había apropiado de tal manera de los cargos representativos estudiantiles que los habían vuelto prácticamente inexistentes para el resto de los alumnos, y por tanto inservibles; mientras año a año se anunciaban elecciones democráticas para los encargados de esos puestos, el acudir a las urnas constituía una mera formalidad ya que los candidatos no eran otros que los actuales ostentadores, o sus sucesores dinásticos, únicos posibles vencedores dada la ausencia de competidores.



Prefiero no entrar en los detalles de cómo se ocuparon de anular el acceso a dichos cargos, y de cómo en los últimos años han sido capaces de las artimañas más escandalosas para evitar que les sean arrebatados; en lugar de ello voy a daros la buena noticia, la que estaba esperando poder dar desde hace tres años, desde la primera vez que les plantamos cara y les hicimos despertarse de su cómodo sueño de sucesión dinástica y mínimo esfuerzo.

Ayer, jueves 22 de abril del 2010, se celebraron las elecciones claustrales en mí facultad, y un grupo de amigos y compañeros, arrojados y comprometidos, consiguió hacerse con la mayoría de los escaños, nuestra representación claustral de este año tiene un nuevo color, rojo a decir de muchos, haciendo alusión a la inclinación política de los nuevos representantes, pero yo lo veo más bien verde, que es el color de la esperanza.

Para terminar quiero darle la enhorabuena a los bandos ganadores, que a mi parecer son dos; por una parte la totalidad del cuerpo estudiantil, que ahora cuenta con el respaldo de representantes de calidad; y por otra, a estos siete compañeros, Francisco Sánchez, María López, Anabel Aguilera, Amín Sadik, Patricia De La Obra, Maria José Catalán Y Elvira Valverde, que han obtenido la recompensa a su esfuerzo y que ahora tienen el honor de hacer eso que tanto les gusta, trabajar por la igualdad, la justicia y la democracia; hoy en la UCO, mañana en el mundo.

martes, 6 de abril de 2010

El Principito

La historia de El Principito fue publicada por vez primera el 6 de abril de 1943, es un relato magnífico que no necesita presentación y mucho menos publicidad, ya que se ha leído a lo largo del mundo y en más de 180 lenguas y dialectos, según la wikipedia. No es que piense que mis hipotéticos lectores tengan edad infantil, o tan siquiera esa mentalidad, aunque no estaría nada mal, la verdad; pero, dedico un post a ese libro ya que, se tenga la edad que se tenga, merece la pena leerlo y releerlo, y por qué no, comentarlo y analizarlo, podemos encontrar muchas lecciones para adultos de parte de este pequñín, creación de Antoine de Saint-Exupéry.

Su protagonista, El Principito, es un niño que habita en el asteroide B612, muy pequeño, con tres volcanes y acosado por los baobas, y que un día abandona huyendo de los reproches de su Rosa, en busca de respuestas aparentemente sencillas y sin importancia para los interlocutores que se encuentra en los distintos planetas que conoce durante su viaje. 

El narrador, que es El Aviador, es un adulto que en un momento de su vida miró hacia atrás, volvió a ponerse en el lugar del niño que un día fue, y sintió un poco de pena y otro tanto de disgusto por el tipo de persona en que se había convertido, un adulto; durante sus reflexiones nos hace ver cómo deberíamos ver las cosas, a través de la lupa infantil, y cómo en realidad las vemos; nos critica y se autocritica con sus continuos ataques a la naturaleza de las personas mayores y a lo que ese planeta de adultos señala como importante cuando en realidad no lo es, para ilustrarlo tenemos una muestra de sarcasmo en una frase: "La geografía, en efecto, me ha servido de mucho; al primer vistazo podía distinguir perfectamente la China de Arizona. Esto es muy útil, sobre todo si se pierde uno durante la noche".

Las metáforas que se nos muestran son muy simples o muy complejas, según nuestro nivel de 'retorcidez' mental...está por ejemplo el tema del tamaño tan reducido del planeta de nuestro principito, lo cual nos indica que su vida/universo es aún muy reducido y le queda mucho por vivir y aprender. También están los baobabs, los dichosos baobas que representan esos problemas que debemos atajar antes de que se retuerzan demasiado, y que además debemos acabar con ellos de raíz, conforman junto con los volcanes un llamado a la disciplina, aunque estos segundos sean menos graves, conforman simplemente una de esas cosas que se deben hacer sólo porque alguien tiene que hacerlo, sin excusas.

Un elemento que es una metáfora a la vez que un personaje, es La Rosa, es el amor verdadero del principito, quien nos dice que ha habido otras en su planeta, pero sólo ésta ha florecido y perdura. Fragante y hermosa, perfecta pero llena de imperfecciones, muy orgullosa a pesar de su fragilidad, se muestra vanidosa y egoísta siempre reclamando mimos y cuidados. Tras dejarla abandonada en su planeta el principito se lamenta por no haber dejado que el perfume de su rosa (las virtudes) opacara sus desplantes. 

No me extenderé en mi análisis literario, de más o menos valor, me despido de este post con una de mis frases preferidas, que espero que nunca olviden: "No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos"

lunes, 5 de abril de 2010

Llegadas y partidas; o, partidas y llegadas...

Hasta hace algunos años lo tenía bastante claro, ir a una estación de tren o autobús, a un aeropuerto o a un atracadero representaba sin lugar a dudas motivo de felicidad. Era siempre para recibir a un familiar o ser querido que venía de visita o en su defecto para embarcarnos en unas mal planificadas pero siempre emocionantes vacaciones.

Hoy, con 22 años, esa imagen teñida de celeste cielo (no utilizo la metáfora del rosa porque nunca ha sido un color de mi predilección) ha adoptado una escala de grises con ciertas tonalidades difusas y confusas de toda la gama de colores que el ojo humano es capaz de apreciar, y no sólo esa imagen de mí en todos los distintos puertos, sino también todas las imágenes de mí en distintos momentos reiterativos de mi vida que a medida que crezco van adquiriendo nuevas tonalidades o tal vez perdiéndolas, dejándome con una paleta diferente cada vez para ilustrarlas mentalmente en mis recuerdos.

Y el cambio en mi percepción no se debe al simple hecho de que crezca, aprenda y madure, no se trata de una perspectiva que haya adoptado por mi aprendizaje basado en teorías escuchadas o leídas, sino en el aprendizaje real, ése que nos porporciona sólo la experiencia.

Despúes de tantas despedidas en que el “hasta pronto” es sólo un decir, en que el “hasta la próxima” marcaba un futuro cierto en medio de la incertidumbre y en el que el “te echaré de menos” más sincero es el más falso porque en realidad se quiere decir “quédate conmigo, por favor”, después de éstas y otras frases de despedida que prefriríamos no tener que decir u oír mi mente siempre lógica ha sido vencida por una paradoja, por la paradoja de mi vida en las salas de espera.



Los recuerdos más felices se funden y confunden con otros que no lo son tanto; en las escalas de felicidad y tristeza  hay empates y desempates continuos. Vivo entre la nostalgia y la esperanza, las dos son combinaciones de alegría y tristeza, pero una me mantiene en el pasado, y la otra me empuja a seguir avanzando, ambas mostrándome una realidad más feliz.

viernes, 2 de abril de 2010

En nombre de...

El ser humano es perfecto e imperfecto a la vez. Desde el punto de vista científico el homo sapiens sapiens es una maravilla evolutiva, desde el religioso es una maravilla divina. Todos y cada uno encerramos en la complejidad de nuestro ser múltiples imperfecciones que nos hacen perfectos y nos permiten errar de vez en cuando.

Sí, errar es muy humano, dicen; pero, si es tan humano, que alguien me explique el porqué de negarse a aceptar los errores cometidos como propios y en cambio enmascararlos o excusarlos con justificaciones sin sentido. 

Escuchamos y/o repetimos demasiadas veces frases que contienen cosas del tipo “Lo hice por..” y a contuación viene palabras como “desesperación”, “ignorancia”, “necesidad”…y es válido, las personas seguimos moviendonos por impulsos e incluso por instinto. Lo que no es válido es creer que hacer cosas “En nombre de..” haga que por arte de magia nuestras acciones sean no sólo excusables sino además plausibles.

                  


No nos dejemos engañar por aquellas personas que portan falsos estandartes con los que pretenden dar mérito a las barbaridades que cometen, desde el insignificante “Te mentí porque no quería lastimarte”,  hasta “La guerra santa, en nombre de Dios” ,y símiles, que esgrimen los fanáticos religiosos.

Tenemos que ver el absurdo en sus justificaciones, por ejemplo, el amor es el más bello de los sentimientos, implica sacrificio, entrega, constancia; hablando de parejas, una persona que ama a otra le será fiel, sincera, respetuosa…no la traiciona y luego se lo oculta, eso no lo hace por su pareja, lo hace por sí, para tapar su desvergüenza. Los líderes religiosos justos difunden las enseñanzas de Dios, que no son otras que mensajes de paz, amor, misericordia, hermandad, perdón…muy distinto a lo que hacen aquellos que invitan a sus fieles a morir y matar como mandato divino.

Lo dicho, que no nos engañen, si un acto está motivado por un buen sentimiento o una buena causa, ese mismo acto tendrá un claro vínculo con ese sentimiento, como la única consecuencia posible  de ese sentimiento o esa causa; si quiero hacer el bien, hago el bien, y no tengo que dar explicaciones, el cómo y el porqué estarán a la vista.