jueves, 23 de septiembre de 2010
Contemplación
martes, 14 de septiembre de 2010
BENEDETTI
Mario Orlando Hardi Hamlet Breno Benedetti Farrugia, mucho se puede decir de este gran nombre pero más aún se puede decir del gran hombre que lo llevó, y es tanto lo que se puede decir de él porque fue mucho lo que nos dijo él, sobre las más variadas cosas, de lo más palpable a lo más abstracto, pero de una única forma, con elegancia y sentimiento.
Este uruguayo hace poco más de un año dejó este mundo no sin antes obsequiarnos con algunas de las más bellas composiciones literarias, pero para irse tenía que haber llegado y así fue un día como hoy hace 90 años, y así lo recuerdo, con su poesía que tanto disfrute me ha dado desde la primera vez que lo leí.
Informe sobre caricias
La caricia es un lenguaje
si tus caricias me hablan
no quisiera que se callen
La caricia no es la copia
de otra caricia lejana
es una nueva versión
casi siempre mejorada
Es la fiesta de la piel
la caricia mientras dura
y cuando se aleja deja
sin amparo a la lujuria
Las caricias de los sueños
que son prodigio y encanto
adolecen de un defecto
no tiene tacto
Como aventura y enigma
la caricia empieza antes
de convertirse en caricia
Es claro que lo mejor
no es la caricia en sí misma
sino su continuación
miércoles, 1 de septiembre de 2010
300 días
Todo es relativo, se suele decir; el tiempo vuela, nos gusta comentar; todo lo que un día empieza tiene que acabar...tarde o temprano, pensamos; y digo yo, esto es temprano, vamos, que me ha sabido a poco.
Son 300 días muchos? Pocos? Acaso son demasiados? No lo sé, sólo atino a aseverar que todo es relativo; para la víctima de un secuestro, por ejemplo, cada segundo puede parecer un siglo. Y estos diez meses han sido demasiados lejos de gente muy querida, muchos para adquirir nuevas experiencias, bastantes para entablar relaciones entrañables y muy pocos para darme por satisfecha...condición humana inconformista, ¡Qué se le va a hacer!
La gente no cambia, es verdad, sé que sigo siendo yo, al menos en esencia, pero un yo 300 días más rica; porque estos 300 días no son 300 días que han 'pasado' o 300 días que 'se han ido', son los 300 días de una vida, son toda una vida vivida, una vida-apéndic e que me ha enriquecido.
Sí, lo sospechaba desde el principio, de hecho fueron grandes expectativas las que motivaron mi decisión de emprender la experiencia Erasmus, sobre todo académicas, pero han sido otros aspectos los que más me gratifican. No estoy hablando de la adquisición de un italiano fluido, que por cierto no está nada mal, oiga.
¿Cuántos se han preguntado alguna vez cómo serían si su vida fuese distinta? Pues siendo coherente con mi discurso he de decirles que serían iguales, al menos en esncia, repito, pero seguramente revelarían rasgos de su personalidad distintos, ya lo decía Ortega y Gasset, "Yo soy yo y mis circunstancias". ¿Quién no se ha sorprendido a sí mismo reaccionando de una manera jamás imaginada a situaciones insospechadas,o incluso a situaciones previstas mentalmente en más de una ocasión? Es la experiencia la que nos desvela quienes somos; sí, las viscisitudes del camino nos moldean, pero nosotros marcamos la trayectoria y dejamos nuestra huella personalizada en el mismo. Todo este parafraseo es sólo para deciros lo de "Es que tienes que vivirlo"
lunes, 19 de julio de 2010
Tolerancia en un mundo diverso
Miles de kilómetros, y otros tantos de caras después, he superado muchos miedos, y continúo en la lucha por superar otros tantos, y el principio que impulsa esa lucha es la firme convicción de que todos esos miedos estaban alimentados de ignorancia y de pobreza de espíritu (no se como traducir esta expresión en 'no creyente', disculpad).
Es comprensible tener miedo a lo distinto, a lo nuevo, a lo extraño, lo que no se entiende es la obstinación de ciertas personas que se niegan a ver la realidad de nuestro mundo, un mundo diverso y dinámico, colorido, lleno de vida, y que como todo organismo vivo debe desarrollarse, y el desarrollo implica cambios.
Por otro lado también apoyo, en cierta manera, la defensa de lo tradicional; en parte por nostálgica, y en parte por prudente; a pesar de mi juventud, en más de una ocasión, me he encontrado añorando 'viejos tiempos' o lamentándome de que las cosas no sean lo que eran, y es que como dice Mafalda, 'Este mundo moderno tiene más de moderno que de mundo'.
Mientras unos luchan por el conservadurismo, a otros tantos, jactándose de progresistas, poco les falta para intentar hacer girar el planeta a la izquierda (en sentido literal); se olvidan de que muchas cosas, que no todas, se han hecho así durante tanto tiempo por una razón válida; se olvidan de que a pesar de que sea necesario un cambio, este lleva tiempo; y se olvidan de que en un mundo diverso, lo que ellos ven lógico, a otros les parecerá disparatado.
Existen grandes valores en nuestra sociedad, y uno de mis favoritos es la tolerancia; no es por presumir, pero suelo tomar buenas decisiones, y creo que elegir este valor como estandarte es una de ellas. Nos encanta pedir, queremos que nos comprendan, que nos respeten, que nos valoren; y digo yo, con perdón de quienes los odian, que vivan los tópicos! porque hay uno que me viene al pelo: Hay que dar para recibir. Somos diferentes, todos y cada uno, y queremos que se nos respete, e incluso que se nos quiera tal y como somos, pues lo dicho, aprendamos a respetar y apreciar a los demás, más aun cuando son distintos de nosotros, porque esa variedad nos enriquece.
viernes, 23 de abril de 2010
El cambio que necesitábamos. Enhorabuena compañeros!!
martes, 6 de abril de 2010
El Principito
lunes, 5 de abril de 2010
Llegadas y partidas; o, partidas y llegadas...
Hoy, con 22 años, esa imagen teñida de celeste cielo (no utilizo la metáfora del rosa porque nunca ha sido un color de mi predilección) ha adoptado una escala de grises con ciertas tonalidades difusas y confusas de toda la gama de colores que el ojo humano es capaz de apreciar, y no sólo esa imagen de mí en todos los distintos puertos, sino también todas las imágenes de mí en distintos momentos reiterativos de mi vida que a medida que crezco van adquiriendo nuevas tonalidades o tal vez perdiéndolas, dejándome con una paleta diferente cada vez para ilustrarlas mentalmente en mis recuerdos.
Y el cambio en mi percepción no se debe al simple hecho de que crezca, aprenda y madure, no se trata de una perspectiva que haya adoptado por mi aprendizaje basado en teorías escuchadas o leídas, sino en el aprendizaje real, ése que nos porporciona sólo la experiencia.
Despúes de tantas despedidas en que el “hasta pronto” es sólo un decir, en que el “hasta la próxima” marcaba un futuro cierto en medio de la incertidumbre y en el que el “te echaré de menos” más sincero es el más falso porque en realidad se quiere decir “quédate conmigo, por favor”, después de éstas y otras frases de despedida que prefriríamos no tener que decir u oír mi mente siempre lógica ha sido vencida por una paradoja, por la paradoja de mi vida en las salas de espera.
Los recuerdos más felices se funden y confunden con otros que no lo son tanto; en las escalas de felicidad y tristeza hay empates y desempates continuos. Vivo entre la nostalgia y la esperanza, las dos son combinaciones de alegría y tristeza, pero una me mantiene en el pasado, y la otra me empuja a seguir avanzando, ambas mostrándome una realidad más feliz.





